La gestión del purín se ha convertido en un aspecto cada vez más importante dentro del día a día de las granjas. Reducir emisiones, optimizar el almacenamiento y aprovechar mejor los nutrientes presentes en los subproductos ganaderos son algunos de los retos a los que el sector debe dar respuesta.
Dentro de las soluciones disponibles para mejorar el almacenamiento del purín se encuentran las cubiertas flexibles o flotantes para balsas, una tecnología todavía desconocida para muchos ganaderos, pero que puede aportar beneficios medioambientales y operativos importantes.
¿Qué es una cubierta flexible para una balsa de purín?

Una cubierta flexible es una lámina fabricada con material sintético resistente a los rayos UV con excelentes propiedades mecánicas y flexibles
A diferencia de una estructura rígida, la cubierta flota sobre el contenido de la balsa y acompaña las variaciones de nivel que se producen durante su llenado y vaciado.
Su funcionamiento es sencillo en concepto, pero tiene un objetivo medioambiental muy concreto: reducir la superficie de purín directamente expuesta a la atmósfera.
¿Por qué cubrir una balsa ayuda a reducir las emisiones?
Durante el almacenamiento del purín pueden producirse pérdidas de nitrógeno a la atmósfera en forma de amoniaco.
Una de las formas de limitar estas emisiones es reducir el intercambio de aire sobre la superficie del purín.
Por este motivo, las cubiertas flexibles están definidas como Mejores Técnicas Disponibles (MTD).
La MTD 17 para balsas de purines contempla, entre las técnicas destinadas a reducir las emisiones de amoniaco, minimizar la agitación y cubrir la balsa mediante sistemas flexibles o flotantes, entre otras alternativas.
Es decir, cubrir una balsa no responde únicamente a una cuestión de olores: forma parte de una estrategia de gestión ambiental del purín.
Hasta un 80 % de reducción de emisiones de amoniaco
La normativa atribuye a las cubiertas flotantes una eficacia de aproximadamente el 80 % en la reducción de emisiones de amoniaco durante el almacenamiento.
Esta reducción no solo tiene una dimensión medioambiental. Cuando se disminuyen las pérdidas de amoniaco, se conserva una mayor proporción del nitrógeno presente en el purín, un aspecto que debe tenerse en cuenta posteriormente a la hora de planificar su aprovechamiento agronómico.
Las MTD no son únicamente una obligación normativa
Hablar de MTD puede hacer pensar exclusivamente en normativa y obligaciones administrativas. Sin embargo, detrás de estas técnicas existe un objetivo práctico: reducir el impacto ambiental de la actividad ganadera mediante soluciones técnicamente contrastadas.
En el caso del porcino, el Real Decreto 306/2020 incorpora medidas dirigidas específicamente a reducir las emisiones de amoniaco y establece la aplicación de Mejores Técnicas Disponibles en determinadas granjas.
Además, para la construcción de nuevas balsas o modificaciones de tamaño o estructura en los supuestos regulados por este Real Decreto, deben adoptarse técnicas capaces de reducir las emisiones de amoniaco al menos un 80 % respecto a una balsa de referencia sin cubierta. Cuando el sistema de cubrición pueda provocar acumulación de metano, la norma también exige gestionar ese gas para evitar los riesgos asociados.
Por eso, la elección de una cubierta no debería plantearse únicamente como una forma de cumplir un requisito, sino como parte de una gestión integral del almacenamiento del purín.

Otros beneficios de una cubierta flexible
La reducción de emisiones es uno de sus principales objetivos, pero no es el único.
Evita la entrada de agua de lluvia
Una balsa descubierta recibe directamente el agua de las precipitaciones. Esa agua aumenta el volumen almacenado sin aportar capacidad adicional para el purín.
La cubierta flexible impide esa entrada directa de agua, permitiendo aprovechar mejor la capacidad disponible de la balsa.
Contribuye a reducir los olores
Al limitar el contacto directo entre la superficie del purín y el aire, las cubiertas también pueden contribuir a disminuir la emisión de olores durante el almacenamiento.
Se adapta al funcionamiento de la balsa
Al tratarse de una solución flotante, la cubierta acompaña las variaciones de nivel del purín y permite mantener la superficie cubierta durante el funcionamiento habitual de la instalación.
No todas las balsas se pueden cubrir de la misma manera
Una cubierta flexible no consiste simplemente en colocar una lona sobre una balsa.
Las dimensiones, geometría, características constructivas, funcionamiento y condiciones particulares de cada instalación deben estudiarse antes de definir la solución.
De hecho, la propia documentación europea sobre MTD señala que determinadas soluciones de cubrición pueden presentar limitaciones de aplicabilidad según el tamaño de la balsa, sus características estructurales o la forma en la que se realizan operaciones como el llenado, vaciado o agitación.
Por ello, el diseño y la instalación son una parte fundamental para conseguir que la solución responda correctamente a las necesidades de la granja.
¿Cómo ayuda Ganambiente?
En Ganambiente entendemos que no todas las granjas ni todas las balsas tienen las mismas necesidades.

Por eso, nuestro trabajo no se limita al suministro de una cubierta. Estudiamos cada proyecto, asesoramos sobre la solución más adecuada y nos encargamos también de su instalación, adaptándola a las características reales de cada granja.
Nuestro objetivo es acercar al sector ganadero soluciones medioambientales que permitan mejorar la gestión del purín, reducir su impacto ambiental y avanzar hacia un aprovechamiento más eficiente de los subproductos ganaderos.
La cubierta flexible es solo una de ellas.
¿Quieres saber si una cubierta flexible puede adaptarse a tu balsa?
Contacta con el equipo de Ganambiente y estudiaremos tu proyecto para encontrar la solución más adecuada.